Porque amar y poseer no es lo mismo… trabajemos por un auténtico neuromarketing del respeto

Al igual que en términos de relaciones humanas de cualquier tipo, amar y poseer no son sinónimos, en neuromarketing, persuadir y manipular tampoco lo son.

No existe ningún dispositivo de neuromarketing que pueda sustituir el talento y la creatividad. Más bien, estos dispositivos tecnológicos son excelentes compañeros de viaje y aliados en el difícil arte de sorprender, entretener y satisfacer.

No hay más que entrar en Google y buscar “neuromarketing” para confirmar que este concepto ya no es una novedad sino una realidad, presente y creciente. En nuestra opinión, eso es esencialmente bueno para todos, empresarios y usuarios, sea cual sea el orden en el que queramos ponerlo.

Porque poder “mirar por dentro” del consumidor (usuario, cliente, comprador, etc.) para después poder “actuar por fuera”, dar forma desde la empresa a una mejor propuesta de servicio o producto, ha sido siempre un objetivo estratégico y, porque no decirlo, todo un reto perseguido por cualquier empresa desde hace mucho tiempo. Y si además, ahora, gracias a la neurociencia y a los diferentes dispositivos de neuromarketing aplicado, ese mirar por dentro podemos hacerlo sin coaccionar, en escenarios reales de compra, sin sesgos evitables y sin invadir el propio de decisión del cliente, pues mejor que mejor. Hasta aquí, creo que todos estaríamos de acuerdo.

Pero aparece en el horizonte un hecho del que no podemos olvidarnos. ¿Cuáles son y serán las fronteras establecidas en este nuevo espacio de investigación de mercado? Quizás no podamos definirlas en estos momentos con total precisión pero no nos cabe duda que las hay y que las habrá.

Al igual que en términos de relaciones humanas de cualquier tipo, amar y poseer no son sinónimos, en neuromarketing, persuadir y manipular tampoco lo son. Muchos profesionales seguimos creyendo que conseguir conocer más y mejor las expectativas y emociones del cliente, permitirá armar y ofrecer propuestas de valor sólidas, diferenciadoras y generadoras de satisfacción para quien finalmente decide con quién, cuánto y de qué forma gasta sus recursos. De ahí que, persuadir con razones y emociones al consumidor final, sea un difícil ejercicio que requiere conocimiento, datos y habilidades pero que no precisa de la burda manipulación como mecanismo.

No pretendemos que este objetivo sea un brindis al sol. La aplicación de resultados obtenida en investigaciones de neuromarketing aplicado recientemente, ha dado pruebas suficientes de utilidad que satisface a las dos partes intervinientes (oferta y demanda). Mejoras específicas en cartelería, señalización, packaging, sitios web y un largo etcétera de aplicaciones reales que han mejorado la efectividad de los soportes de comunicación con su público objetivo. Es obvio que cuando se mejora la efectividad de un soporte de comunicación, se están mejorando los resultados, las ventas y la percepción de haber acertado por parte del usuario final.

Recientemente se ha estrenado la película Resort Paraiso en toda España, primera película medida con dispositivos de Eye Tracking (fijo y móvil) y Neurosensores-EEG. ¿Significa esto que las películas se harán a la carta y que la tecnología decidirá qué tiene que gustarnos y qué no? En absoluto. No existe ningún dispositivo de neuromarketing que pueda sustituir el talento y la creatividad. Más bien, estos dispositivos tecnológicos son excelentes compañeros de viaje y aliados en el difícil arte de sorprender, entretener y satisfacer.


Por eso, nos reiteramos en seguir buscando una mayor especialización en aplicaciones de neuromarketing que contribuya a ganar la confianza del usuario. A ninguno nos gusta que se nos manipule ni tan siquiera que se intente deliberadamente hacerlo. El neuromarketing del respeto no necesita seguir esa senda sino trabajar e implementar resultados que, desde un auténtico respeto al cliente, contribuyan a mejorar el escenario de consumo de productos, ocio y servicios en general.

 

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